Según la leyenda, quien posea un tsantsa o cabeza embalsamada y reducida, adquiere poderes sobrenaturales y está a salvo de los malos espíritus.
Considerada una de las pocas tribus que consiguió mantenerse
al margen de la intromisión europea debido a que provocaban el sobresalto de
los conquistadores. Como cazadores de cabezas, cuyo tamaño reducen incluso menor que
el de un puño a través de un complicado proceso nunca revelado, la tribu de los
Shuar/Jíbaros se encuentra en la cuenca
de los afluentes ecuatoriales del Alto Amazonas.Habitan en la selva ecuatoriana en estado primitivo,
practican la poligamia y ritualismo pagano. Según sus prácticas acceden al mundo de los etéreo
de sus ancestros con ayuda de unas páginas escritas en forma de diario llamadas
ayahuasca.
Capaces de emprender una lucha a muerte son un pueblo
guerrero, el líder se elige en función al número de cabezas humanas reducidas
que exhiba colgadas del cuello, como la tradición indica, su espíritu se
engrandece, y el alma del decapitado (muisak)
se desvanece para siempre y nunca podrá vengar su asesinato.
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| Madre de Jack Sparrow de la película Piratas del Caribe |
Ceremonia que ahuyenta la ira de los espíritus
El proceso de encerrar el alma del decapitado en su propia
cabeza es largo y complicado que los jíbaros custodian con sumo cuidado, para
retener al muerto en esta tierra y en especial, en su cabeza, se cosen los
parpados para que jamás pueda ver, extirpan los huesos del cráneo, dientes y
ojos, estos dos últimos son utilizados como ofrendas a las anacondas de los ríos. Su piel se tiñe de negro para sumir su
conciencia en la más absoluta obscuridad, luego de condimentar la cabeza con extrañas pócimas
la introducen en agua hirviendo, este lúgubre proceso continua por seis días hasta
conseguir una réplica del rostro del
enemigo del tamaño de un puño.
Con los años han ido desplazándose más al
interior de la selva, evitando contacto con los civilizados con el fin de salvaguardar su cultura a pesar de que el peso de las severas leyes ecuatorianas y peruanas recaen sobre ellos.
fuente: Grandes Enigmas de la Humanidad.
