jueves, 9 de octubre de 2014

La reducción de cabezas de los Jíbaros


 Según la leyenda, quien posea un tsantsa o cabeza embalsamada y reducida, adquiere poderes sobrenaturales y está a salvo de los malos espíritus.

 Considerada una de las pocas tribus que consiguió mantenerse al margen de la intromisión europea debido a que provocaban el sobresalto de los conquistadores. Como cazadores de cabezas, cuyo tamaño reducen incluso menor que el de un puño a través de un complicado proceso nunca revelado, la tribu de los  Shuar/Jíbaros se encuentra en la cuenca de los afluentes ecuatoriales del Alto Amazonas.Habitan en la selva ecuatoriana en estado primitivo, practican la poligamia y ritualismo pagano.  Según sus prácticas acceden al mundo de los etéreo de sus ancestros con ayuda de unas páginas escritas en forma de diario llamadas ayahuasca.

 Capaces de emprender una lucha a muerte son un pueblo guerrero, el líder se elige en función al número de cabezas humanas reducidas que exhiba colgadas del cuello, como la tradición indica, su espíritu se engrandece, y el alma del decapitado (muisak) se desvanece para siempre y nunca podrá vengar su asesinato.  

Madre de Jack Sparrow de la película Piratas del Caribe 

Ceremonia que ahuyenta la ira de los espíritus
El proceso de encerrar el alma del decapitado en su propia cabeza es largo y complicado que los jíbaros custodian con sumo cuidado, para retener al muerto en esta tierra y en especial, en su cabeza, se cosen los parpados para que jamás pueda ver, extirpan los huesos del cráneo, dientes y ojos, estos dos últimos son utilizados como ofrendas a las anacondas de los ríos.  Su piel se tiñe de negro para sumir su conciencia en la más absoluta obscuridad,  luego de condimentar la cabeza con extrañas pócimas la introducen en agua hirviendo, este lúgubre  proceso continua por seis días hasta conseguir  una réplica del rostro del enemigo del tamaño de un puño.  

Con los años han ido desplazándose más al interior de la selva, evitando contacto con los civilizados con el fin de salvaguardar su cultura a pesar de que el peso de las severas leyes ecuatorianas y peruanas recaen sobre ellos.  


fuente: Grandes Enigmas de la Humanidad.

jueves, 10 de julio de 2014

Verdad


 ¿Qué es la verdad para otros que no es para mí?... ¿y a que llamo mi verdad? 
Para alcanzar la verdad es necesario una vez en la vida desprenderse de todas las ideas recibidas y reconstruir de nuevo y desde los cimientos todo nuestro sistemas de conocimientos (palabras de René Descartes que realmente considero necesaria para la revolución y transformación del Ser) Es cierto, aunque no lo admitamos, la gente se encierra en su paradigma, se encierra en sus verdades ¿Por qué? porque, tienen miedo de lo que estén viendo resulte una verdad superior, mas grande a la suya, y de esta forma tengan que cambiar toda su vida. Pero, ¿Qué sería la vida sin sus “trampillas” de todos los días? No sería un cuento de hadas, porque hasta en ellos el héroe tiene dificultades.  Sin embargo vivir es aprender, para así a medida que crecemos en conciencia forjemos nuestra verdad, ¿acaso en los cuentos de hadas no se esconde un hermoso mensaje de reflexión? Si cambiáramos nuestro enfoque de las situaciones comprenderíamos las razones de las cosas, y nuestra verdad se ampliaría, habremos logrado un gran propósito, seriamos conscientes de nuestra manera de percibir las cosas y la de los demás, y nos convertiríamos en un gran observador.

Entonces volviendo a lo que yo llamo  mi verdad. Cuando veo algo que quiero en mi experiencia, consciente o inconscientemente lo creo, ya que encuentro un lugar para ello, tal vez hablo de ello, o lo escribo, porque ocupa un lugar y tiempo de mis pensamientos y lo  que domina mi mente establece mi realidad. Si me preguntaran si existe una verdad colectiva yo diría que sí, hay algo en que todos los seres humanos creemos en común y por lo tanto existe en nuestro mundo estableciendo nuestra realidad colectiva.